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Alunizando Emprendedores.

Una historia sobre la facilitación.


El proceso de aprendizaje de un individuo en temas relacionados con el emprendimiento va anclado a su capacidad de adaptación al cambio y aceptación de nuevos procesos; es posible que en este proceso de aprendizaje este individuo avance y asuma riesgos o se detenga y no accione para su transformación.


Se convierte entonces esta práctica en una carrera contra él mismo, donde el camino A, es su mente prendiendo todas las alertas posibles para evitar el peligro de un futuro incierto y en el camino B, es su intuición activando decisiones colmadas de un futuro certero.


Es en este punto de encuentro de dos vías donde se sitúa el emprendedor y la decisión que decida lo llevará o lo alejará del emprender ser.

Por supuesto esta decisión no determina su éxito, de tomar el camino B, deberá tener fundamentos más precisos que la intuición, ya que este acuerdo se divide nuevamente en cuatro tránsitos que son, el saber, saber ser, saber hacer y saber convivir.


El saber es el que se adquiere a través del estudio formal o por experiencia o autoconocimiento. Por otra parte se encuentra el saber ser, que son los aspectos que dan paso a nuestra personalidad y aquí se sitúa el YO, que se fragmenta en el yo que los demás ven, en el yo que uno cree ser y en el yo que uno es. Lo ideal para el individuo es que estos tres coincidan, pero no es nada sencillo, al menos debemos intentar que el yo que uno cree ser junto al yo que uno es, se encuentren alineados y si logramos esto, lo demás será mucho más sencillo. Luego está el saber hacer que consiste en saber actuar respeto a la realización de una actividad, la resolución de problemas, comprendiendo su contexto y actuando en base a la planeación, esto se compone de la técnica y los procedimientos y por último y de gran importancia el saber convivir que enmarca la capacidad para desarrollar relaciones sociales en todos los espacios donde corresponde interactuar en los demás saberes.


Entonces realmente el saber ser emprendedor no está ligado meramente a un conocimiento teórico práctico, está directamente influenciado por su capacidad de tomar todas estas partes del YO y potenciarlas para su realización teniendo en cuenta que no siempre tomará la decisión correcta y que esto será parte de la búsqueda y de la formación empírica que necesita aprender.

Es este breve espacio del saber ser emprendedor es donde quiero situar a mis 150 emprendedoras que facilité durante un periodo de cuatro meses; para poder potenciar cada una de sus habilidades tuve que entender la forma en que se proyectaban a sí mismas, y en este proceso de indagación, descubrir sus verdaderas capacidades. Un camino que para un porcentaje de emprendedoras fue sencillo, para otras confuso, otras se sintieron atascadas, otras desistieron del proceso y otro gran porcentaje continua en esa exploración constante de su mejor versión; a todas ellas mi dedicatoria de este escrito, porque la ruta que decidieron iniciar, el lado B, es el camino que muchos desearían arriesgar sin miedo al resultado; ya que, sea cual sea, positivo o negativo, emprender ya es un acto valiente que no todas las personas están dispuestas a recorrer.


Mi misión como facilitadora es, guiar a las personas para que se atrevan a creer que es posible vivir en la tierra con los pies en la luna” Juanita Mentoring.

Emprender es el valor más audaz que todas las personas llevamos dentro, descubrir y potenciar esta valía es la verdadera labor de los facilitadores que formamos emprendedores y es nuestro deber, ejecutar esta formación desde una práctica integral, que desarrolle en cada ser, su coraje y empujarlos a que accionen. Comprendí en este camino que, mi misión como facilitadora es, guiar a las personas para que se atrevan a creer que es posible vivir en la tierra con los pies en la luna.


Por Juanita Navarro, Facilitadora de Emprendimiento.


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